1. Presión del neumático
La presión del neumático deberá corresponder siempre con la presión recomendada por el fabricante del coche. Ésta debería ser comprobada, como mínimo cada 14 días, y siempre antes de un viaje largo. No olvide nunca llevar consigo el neumático de recambio. Compruebe sus neumáticos siempre en frío, ya que la presión aumenta cuando se calientan como consecuencia del uso. Una presión de inflado demasiado baja provoca sobrecalentamiento y ello podría causar daños internos irremediables. Más aún, podría incluso provocar el deterioro completo del neumático.
2. Daños
Los impactos violentos, como los causados al conducir sobre bordillos o baches pueden también ocasionar daños en el neumático. Deberá evitarse pues su utilización prolongada sobre superficies en mal estado: ¡recuerde que a veces los neumáticos no perdonan!
3. Comprobaciones periódicas
Compruebe periódicamente la existencia de daños, abrasiones, cortes, grietas, protuberancias, etc. en sus neumáticos. Cualquier objeto que haya penetrado en el interior del neumático puede asimismo ocasionar daños internos en el mismo. En cualquiera de estos casos, los daños deberán ser examinados por un especialista, ya que este tipo de incidentes podrían acortar de manera significativa la vida de sus neumáticos.
4. Los viejos neumáticos hablan por sí mismos
Nunca adquiera sirva de un neumático usado, a menos que esté completamente seguro de su procedencia. Los neumáticos envejecen, incluso cuando no se utilizan o cuando sólo se utilizan de manera esporádica. Las grietas en la cubierta o en los flancos, a menudo acompañadas de la deformación de la carcasa son un signo inequívoco de envejecimiento. Haga revisar sus viejos neumáticos por un especialista con el fin de determinar si son todavía aptos para su utilización.
5. Cuide adecuadamente su neumático de recambio
Sea cual sea su estado, los neumáticos instalados en un coche durante más de seis años deberán ser revisados a fondo. Los neumáticos de recambio merecen especial atención, ya que a menudo son antiguos o están gastados. En tal caso, utilícelos con precaución y substitúyalos tan pronto como le sea posible.
6. Cubierta
La profundidad de la cubierta debería ser objeto de comprobación periódica. Cuanto menor sea la profundidad de la cubierta, mayor será el riesgo de derrape. La cubierta dispone de indicadores de desgaste que muestran el estado de desgaste actual del neumático. Estos indicadores son visibles a partir de la profundidad de 1.6 mm. En tal caso, extreme la prudencia sobre todo en superfície mojada.
7. Pinchazos
Si sufre un pinchazo deberá detener el vehículo y substituir el neumático tan pronto como sea posible. Además de las consideraciones de seguridad obvias en este caso, continuar conduciendo con un neumático desinflado podría causar daños estructurales. El neumático pinchado deberá ser siempre retirado de la rueda con el fin de comprobar la posible existencia de daños secundarios.
8. Reparaciones
Si la reparación del neumático es necesaria y factible, y con el fin de evitar posibles daños estructurales, ésta deberá ser realizada lo antes posible por un especialista en neumáticos. Cualquier reparación se confiará a un especialista, que se responsabilizará de la revisión y posterior tratamiento del neumático. |